lunes, 7 de mayo de 2012

Hablar en Público: El debate.

“La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.”
                Mark Twain (1835-1910) Escritor y periodista estadounidense.



Ayer, domingo 5 de mayo de 2012, se proclamó ganador en las elecciones a la Presidencia de la República Francesa el socialista François Hollande, con un 51,7% de los votos, sobre el 48,3% que consiguió Nicolas Sarkozy.

No es el objetivo de este blog el realizar análisis políticos, pero si hablar sobre la comunicación y su impacto.  Pues bien, en los próximos días los analistas políticos nos darán sus impresiones sobre esta campaña, pero ya les anticipo que el hecho diferencial de la misma, y que ha provocado que Hollande ganase, ha sido el debate que se realizó entre ambos candidatos el pasado miércoles 2 de mayo, y ese es el tema del que en esta ocasión les voy a hablar.

Sarkozy se resistía a realizar el debate, pero dado que Hollande le iba ganando por una pequeña diferencia en los sondeos, y creyendose superior en este terreno (el debate), al final accedió a debatir con el candidato. 

El resumen, tal como lo reflejaba el Diario El País el día 3 de mayo es que fue “un debate denso, tenso e intenso, apasionante a ratos, lleno de datos y de contenido económico, que reflejó la diferencia de estilos, soluciones y visiones del mundo.”.

Hasta entonces Sarkozy iba por detrás en los sondeos, y su estrategia fue mostrarse agresivo, faltón y enérgico, y por su parte Hollande aguantó los embates con educación, con ironía, firmeza y serenidad, apuntándose los mejores golpes.

Hollande defendió con más convicción que Sarkozy sus ideas y atacó eficazmente el punto débil del Presidente Sarkozy, que era su gestión.  El momento definitivo del debate, y que en mi opinión marcó la diferencia en el debate fue cuando Hollande le dijo a Sarkozy que “usted defiende a los más privilegiados, y yo defiendo a los niños de la República”; “Hay una diferencia entre nosotros”, replicó Sarkozy, “yo quiero menos pobres y usted quiere menos ricos”, y Hollande remató “pues ahora hay mas pobres y los ricos son más ricos”.  Esta frase fue definitiva e hizo ganar las elecciones a Hollande.

El ritmo de Hollande fue incrementándose, desde una salida que parecía dubitativa y que fue cogiendo cada vez mas fuerza.  En cambio Sarkozy se defendió con habilidad, interrumpiendo a Hollande en algunos momentos, tratando de presentar a su oponente como un dirigente inexperto, mentiroso e intolerante; pero su ritmo fue decayendo en la medida en que Hollande se iba afianzando.

Con respeto al debate, he de decir que fue respetuoso en los turnos, y los moderadores casi no tuvieron presencia.  Se trataron los temas en profundidad y con datos, exponiendo con claridad los argumentos y manejando perfectamente los tiempos.  Nada que ver con los debates que hemos tenido hasta la fecha en España.

Vamos a aprovechar para recordar las técnicas del debate.  En principio hemos de decir que el debate es un proceso de comunicación en el que se interactúa con al menos otro interlocutor, y en el que se transmite información entre ambos y se contrastan las ideas después de recibirlas y analizarlas.  Normalmente se presentarán argumentos opuestos sobre una proposición.

La estructura del debate habitualmente se pacta, pero la regla común será la siguiente:
  • 4 minutos de exposición inicial.
  • 5 minutos de refutación.
  • 5 minutos de contra refutación.
  • 3 minutos de conclusión.
Como siempre, la preparación será fundamental, por lo que hemos de realizar una investigación en profundidad sobre los temas y nuestros argumentos los hemos de sustentar en una sólida base, apoyándonos en evidencias.  La estructuración de nuestro discurso debe facilitar la presentación de nuestros argumentos.

Para debatir eficazmente deberemos tener en cuenta los siguientes puntos:
  1. Tratar temas de interés (polémicos, culturales, impactantes, de actualidad, etc.).
  2. Mantener la atención del público.  El público es esencial, así que debemos utilizar todos los recursos para que esté interesado y atento en todo momento:
    • Buscando conexiones entre los temas y el público.
    • Poniendo al público en situación mediante ejemplos sencillos.
    • Utilizando citas de personajes relevantes.
    • Con toques de humor.
    • Con noticias de impacto.
    • Con lenguaje visual, mediante gráficos e imágenes.
    • Mediante la adecuación de nuestro mensaje oral y corporal.
    • Y sobre todo mostrando mucha seguridad al hablar.
  3. Utilizar un excelente mensaje oral y una expresión corporal adecuada.
  4. La información que traslademos debe ser real y fiable, y preparada por nosotros, evitando hacer nuestra la información de otras fuentes.
  5. Mostrar respeto hacia nuestros oponentes, el público, y los moderadores.
Nuestro mensaje oral va a tener mucha importancia en un debate y deberemos cuidar lo siguiente:
  • Hemos de proyectar la voz de forma correcta.
  • La entonación será fundamental, no solo en las frases enunciativas.
  • Enfatizar las frases importantes, y variar la velocidad para manejar el ritmo.
  • Los silencios y pausas deben ser pocas, por la escasez de tiempo, pero hay que usarlas.
  • Nunca hemos de dudar al hablar, y hemos de trasladar al público nuestra seguridad en lo que decimos.
  • Hay que respetar los turnos de palabra.
  • Utilizar frases cortas.
  • Evitar palabras extranjeras, tecnicismos o siglas.
  • Redondear las cifras.
En cuanto a nuestro mensaje corporal, deberemos:
  • Controlar la velocidad de nuestros movimientos.
  • Será fundamental mantener el contacto visual, con nuestro oponente o con el público, en función de a quién estemos hablando.
  • Tendremos que gesticular adecuadamente, variando los movimientos, siendo comedido en los mismos, evitando los signos de nerviosismo, y utilizándolos para completar nuestro mensaje oral.
  • Deben adecuarse a la expresión de nuestros sentimientos.
  • Hay que mostrarse abierto al público.
  • Hemos de evitar la lectura.
La preparación del debate debe ser meticulosa, conociendo a la perfección los puntos de vista de nuestro oponente y preparando la contra, enlazándolos con nuestra posición.  Hemos de prepararlo sin que se nos pueda escapar nada, porque como le ocurrió a Sarkozy con un único argumento podemos perder el debate.

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