miércoles, 15 de febrero de 2012

Hablar en Público: Miedo ó Pánico escénico.

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar.”
Paulo Coelho


Mi peor pesadilla es ir paseando por una calle céntrica y muy transitada, con terrazas llenas de gente y disfrutando de un día de verano, y en un momento determinado tropiezo, me caigo, y todo el mundo se vuelve a mirarme. Y pienso, ¡tierra trágame!

Algo así es lo que le sucede a mucha gente cuando tiene que enfrentarse a un auditorio lleno de gente, antes de hablar en público. Pero no crean que pasa en este caso solamente, también les ocurre a los actores cuando suben al escenario, y también a los músicos. Es una situación de incertidumbre que te puede llevar en el peor de los casos a la paralización.

Recuerdo hace algún tiempo, viendo las noticias en un canal de la TV española, que conectaron con un reportero que estaba cubriendo la noticia, y de repente no pudo articular ni una sola palabra, su cara era de sufrimiento y de terror, y a los pocos segundos dándose cuenta de esta situación volvieron a conectar con la central, y continuaron con las noticias. Nunca más volví a ver a este reportero.

Se trata de una situación real que nos puede ocurrir, y que puede afectar tremendamente a nuestra presentación, a nuestra imagen, y a nuestro futuro. Por ese motivo, hemos de afrontar ese miedo, que puede llegar a convertirse en pánico, y superarlo con algunos consejos que os daré.

Para poder resolver cualquier cuestión, primero hemos de diagnosticar, de la misma forma que hacen los médicos antes de prescribir las recetas, cual puede ser el origen de esos miedos, y conociéndolo podremos enfocar nuestros esfuerzos para poder superarlo.

El miedo escénico, entre otros, se puede dar por los motivos que a continuación expongo, junto a la solución de los mismos:
  1. Por no tener suficientemente preparado el tema.- En este caso debemos trabajar el tema, conocerlo, dominarlo y si hace falta tendremos que saberlo de memoria. Además, debemos haber preparado no solo lo que vamos a decir, sino también otro material complementario como apoyo a nuestra presentación.
  2. Por no tener confianza en presentarlo correctamente.- Hemos de practicar nuestra presentación, ante el espejo y ante otras personas para que nos den su opinión. Cuanto más lo preparemos, más confianza iremos teniendo y a la hora de exponerlo mas naturalidad adquirirá.
  3. Ajustar nuestro mensaje al tiempo que disponemos.- En algunas ocasiones queremos decir mucho y el tiempo es breve, y en otras el tiempo es demasiado extenso para lo que hemos de decir. Cuanto menos tiempo dispongamos para hablar, mas tiempo requerirá en la preparación para sintetizar las ideas. Pero el secreto será el mencionado en los dos primeros puntos, preparación del tema y de la presentación.
  4. Temor a que se aburra el público.- Este punto requiere de más amplitud, y lo veremos cuando hablemos del mensaje, pero basta apuntar que hemos de preparar una presentación dinámica y presentarla con pasión. Dinámica en el sentido de que debe tener un inicio impactante y un buen final, deberá contener humor, sentimiento, debemos contar nuestras propias historias; y presentarla con pasión, cambiando el ritmo, incluyendo pausas, enfatizando la más importante, y sobre todo, siendo tu mismo.
  5. Miedo a las criticas posteriores.- Cuando decimos aquello que conocemos y nos hemos preparado, exponiendo nuestro punto de vista en público, tenemos que aceptar el hecho de que no todos van a pensar como nosotros y aceptar su crítica. En cualquier caso, debemos estar dispuestos a escuchar otras opiniones, y a debatirlas, y en el peor de los casos a aceptar que podemos estar equivocados, pero que nuestras convicciones nos han llevado a tener una determinada postura y criterio en el punto en cuestión.
  6. Dificultad para encontrar las palabras en la charla.- En mi época de estudiante, cuando tenía exámenes y me enfrentaba a la tarea de escribir frente a un papel en blanco, siempre me pasaba lo mismo, me quedaba yo también en blanco. Las primeras veces a punto estuve de marcharme, pero en las siguientes ocasiones sabía que en cuanto comenzase a escribir la primera idea, las siguientes fluirían una detrás de otra, y así ocurría. Si nos hemos preparado el tema y también hemos preparado a conciencia la presentación, será difícil que no nos vayan fluyendo las palabras, pero por si acaso, lleva un pequeño papel con los puntos que deseas tratar como apoyo.
Una cuestión que le va a ayudar mucho y a despejar su incertidumbre, será investigar sobre su público, quienes y cuántos son, que esperan de Ud., y cuanto conocen del tema del que va a hablar. Aproveche para aportar información que estime puede ser relevante y práctica para ese público en concreto. Adapte su discurso a esa audiencia.
No intente ser otra persona que la que es, imitando a otros conferenciantes, su público no querrá imitaciones, le quiere a Ud., por ello deberá ser usted mismo, y darlo todo. Quien le escuche apreciará ese esfuerzo y la autenticidad.
Será interesante que conozca alguna técnica de relajación, y que la utilice cuando se sienta muy tenso. Por ejemplo respirar profunda y calmadamente, intentando hinchar nuestros pulmones ayudados por el diafragma, y expulsar el aire lentamente por la nariz y la boca. Esto lo puede hacer en cualquier momento.
Evite el tabaco, el alcohol, las gaseosas, y el chocolate antes de comenzar su presentación. Tenga una actitud positiva, eliminando cualquier pensamiento limitante y negativo. Sonría, sonría, sonría, y siga sonriendo.
Al final, solo hay un secreto: el trabajo y la preparación. Trabaje, trabaje, trabaje y siga trabajando; y prepare, prepare, prepare, y siga preparando. Al final, usted estará listo. Salga y hable, y concéntrese en lo que está diciendo, y dígalo con pasión. Todo saldrá bien y recibirá esos aplausos que tanto desea, y que son la señal del éxito.

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