viernes, 21 de septiembre de 2012

El impacto de la comunicación sobre la reputación.

Artículo publicado en "Training & Development Digest" el 20 de septiembre de 2012.
"El modo de adquirir una buena reputación es esforzarse en ser lo que se desea parecer. "
     Sócrates (filósofo ateniense, 470-399 a.c., maestro de Platón)
Este verano ha sido prolijo en ejemplos negativos del impacto de la comunicación sobre el honor, la fama y la reputación de algunas personas públicas.  Su estudio nos puede servir para mejorar nuestra imagen y evitar los errores cometidos por ellos.
Comencemos diciendo que la comunicación es muy importante sobre la imagen, tanto en el caso de una compañía o institución, como a nivel particular en nuestra vida privada o profesional.  Las compañías tienen planes para esta mejora de su imagen, y por ejemplo la Responsabilidad Social Corporativa es una de las herramientas que contribuyen en esta labor.  En el caso de nuestra vida privada o profesional, antiguamente se decía que nos labrábamos nuestra reputación, y en la actualidad le hemos dotado de nuevas herramientas como el marketing y de otros medios, como las redes sociales, y le llamamos “marca personal”.
La imagen que tenemos de nosotros mismos, varía de la que queremos ofrecer a nuestro público y de la que realmente están recibiendo.  Así que, podríamos decir que tenemos tres imágenes diferentes con las que debemos trabajar.  Esto lo utilizamos mucho en Recursos Humanos, tanto en los procesos de Selección, como en los de Evaluación.  Hace años tuve el privilegio de asistir a un curso que Korn/Ferry, uno de los mayores headhunters del mundo, nos enseñaba a unos pocos privilegiados sus estudios en esta materia y cómo ellos los utilizaban en sus Evaluaciones.
Nuestra reputación es el edificio que vamos construyendo día a día, ladrillo a ladrillo, en ese trabajo de mejorar nuestra imagen y convertirnos en unas buenas personas y/o buenos profesionales, y que así se nos reconozca.  La opinión, la fama, el honor, la gloria, son conceptos que van a ir íntimamente unidos a nuestra reputación y por ello a nuestra imagen, y que la irán moldeando.
Todo ese trabajo lo echaremos por tierra en un segundo, por un error, por una mala estrategia de comunicación, por un enfado, etc.  A continuación voy a poner en su consideración varios ejemplos negativos sobre el impacto de la comunicación en la reputación, y en ningún caso está en mi intención hacer una valoración de los mismos, ni de los actores que intervienen, no soy quien para ello, y además pertenecen al ámbito personal.
Karina Bolaños, ex Viceministra de Educación de Costa Rica.-  Apareció a principios de Julio de este año un video en el que se encontraba en un hotel, encima de la cama, desnuda, y únicamente cubierta por una toalla.  Aunque estaba casada, mandaba un mensaje de amor a su amante.  Según contó ella misma, se grabó para intentar conquistar a su pareja y luego un pirata informático las difundió.  Fue destituida de forma fulminante, y la semana pasada fue la portada de la revista “Interviú”.
Kristen Stewart, actriz protagonista de la saga “Crepúsculo.-  A finales de Julio de este año aparecieron unas imágenes de ella y Rupert Sanders, director de su última película “Blancanieves y el Cazador” en las que se besaban y abrazaban en público.  Esta actriz durante casi cuatro años ha sido pareja, y han estado viviendo juntos, de Robert Pattinson, actor coprotagonista en “Crepúsculo”.  Las consecuencias inmediatas han sido la ruptura con Rob, su pareja, quien al parecer no quiere saber nada de ella.  Rupert, el director, que estaba casado, y con dos hijos, con Liberty Ross, modelo y actriz que hacía de madre de Blancanieves -Kristen- en la película, y en estos momento están en proceso de divorcio.  Kristen, después de dos meses, comienza a aparecer en público, pero en un principio pareció que su carrera iba a verse resentida debido a que todos los proyectos que tenía se fueron desvaneciendo.  Hay que tener en cuenta que en 2011 fue la actriz mas cotizada de Hollywood, con más de 34 millones de dólares de ingresos.  El tiempo nos dirá las consecuencias de todo esto.
Olvido Hormigos, concejala del Ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo).-  A finales de agosto apareció un video en el que se masturbaba.  Casada y con dos hijos, al parecer este video fue difundido por un amigo.  En estos momentos la familia está recluida en su casa, y aunque inicialmente Olvido apareció en un pleno al que acudieron muchos vecinos y prensa nacional e internacional, su abogada le ha aconsejado evitar cualquier otra aparición o declaración.  Todavía no sabemos cuál será el impacto, pero teniendo en cuenta que los Yébenes es un pueblo de poco más de 6.000 habitantes, me temo que no se olvidará y afectará no solo a ella, sino también a sus familiares.  Olvido es profesora de preescolar en un colegio de un pueblo próximo, y seguro que profesionalmente también tendrá repercusiones.
Bettina Wulff, esposa del expresidente alemán Christian Wulff.-  En 2006 aparecieron unos rumores que apuntaban que había sido “dama de compañía”.  Bettina acaba de denunciar al buscador Google y Günter Jauch, el más famoso moderador televisivo alemán, y según publicaba el rotativo “Süddeutsche Zeitung”.  Es un asunto que acaba de salir en la prensa, pero sin duda ha utilizado una estrategia inadecuada, pues en vez de acallar los rumores, lo que ha hecho es que sea conocido mundialmente.
En referencia al último caso, cuando se trata de rumores objetivos que se pueden argumentar con datos, será necesario atajarlos inmediatamente y aportar toda la información.  En el caso de comentarios de cuestiones de difícil acreditación, la mejor estrategia será no comentarlo. 
 
En este punto recuerdo una película muy interesante “Candidata al poder” cuyo argumento es el siguiente: Cuando el vicepresidente de los Estados Unidos muere de forma repentina, la senadora Laine Hanson (Joan Allen) es elegida por el presidente Jackson Evans (Jeff Bridges) para sustituirlo, convirtiéndose así en la primera mujer en desempeñar tan destacado cargo público. La elección hecha por el primer mandatario choca con la opinión de los dos partidos mayoritarios del país, el Demócrata y el Republicano, y en particular con el rígido y muy conservador congresista Sheldon Runyon (Gary Oldman), un poderoso adversario político que no se detendrá ante nada con tal de desacreditarla.  Durante los debates para su nominación, el congresista Runyon saca a la luz el comportamiento políticamente incorrecto de Hanson durante una fiesta cuando tan sólo era una despreocupada adolescente, lo que pronto desata una terrible tormenta política.  Pero ella se niega a responder. No explica nada, ni al Congreso, ni a sus adversarios más próximos, ni a su familia, ni siquiera al presidente. No desvelará nada, aunque esto la lleve a su destrucción profesional y personal, porque piensa que si contesta, aunque sea para defenderse, estaría confirmando que pueden acceder a su vida intima, y no pueden.
Para concluir, estos ejemplos son algunos de los más recientes que he podido encontrar para apoyar mi visión del poder de la comunicación y su influencia en nuestro prestigio.  Desgraciadamente nuestra sociedad no trata igual a hombres y a mujeres en estas cuestiones, pero a todos nos afectará de una u otra manera.
Cada día tenemos la oportunidad de conocer a nuevas personas, o de relacionarnos con otras que ya conocemos.  Son oportunidades de actuar en nuestro ámbito personal, o profesional, más cercano, y de mejorar nuestra imagen y nuestra reputación.  Debemos aprovecharlas.
Las redes sociales son un instrumento muy poderoso y que utilizamos con alegría, sin meditar muchas veces la influencia y repercusión que puede tener en nosotros.  Linkedin, Facebook, twitter, etc., trascienden del ámbito personal nuestro y se colocan también en el resto de ámbitos.  Es por eso que los profesionales de las empresas de selección están solicitando no solo nuestro CV, sino nuestras cuentas en redes y en blogs, para ampliar su investigación sobre nosotros.
En ellas trasladamos nuestras opiniones, nuestros gustos, nuestros datos, e incluso datos que son protegidos por la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD), como religión, condición sexual, afiliación a partidos políticos o sindicatos.  Todos estos datos están expuestos, y generarán una opinión en todo aquel que decida acceder a ellos.
Seamos prudentes y muy cuidadosos con la información que damos de nosotros, pues incidirá directamente en nuestra reputación, y cuidado con aquello que creemos que es de nuestra esfera íntima y que sólo sabemos nosotros, porque en un segundo puede dejar de serlo.

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