domingo, 19 de febrero de 2012

Hablar en Público: El cierre del discurso.

“Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.”
Mario Benedetti (escritor y poeta uruguayo, 1920-2009)






Cuando hablábamos de la Apertura, indicábamos que debía ser impactante y que ayudaría a generar esa “primera impresión”, pues bien, en el Cierre de nuestra presentación deberemos a reforzar esa impresión, colaborando a que sea duradera y positiva.

Con la preparación del Cuerpo dijimos que no debía perderse de vista la finalidad, pues bien, es ahora cuando debemos dar nuestra rúbrica a esa finalidad, haciendo que todas las historias que hayamos contado confluyan en un mismo punto y nos lleven a todos a una misma conclusión.

Tal y como hicimos con la Apertura, el Cierre también debe estar muy bien preparado y en él hemos de poner mucha atención. Si tuviéramos que indicar porcentualmente cual es el tiempo que debemos dedicar a cada una de las tres partes de nuestro discurso, probablemente y de forma aproximada habríamos de indicar que tres partes iguales sería lo apropiado, siendo para cada parte el 33%. De esta forma, la Apertura y el Cierre supondrán el 66%, el doble del tiempo que empleemos para el Cuerpo de la presentación.

Os propondré algunas ideas para realizar el cierre:

  • Citas inspiradoras.- Alguna cita de algún personaje famoso que inspire y que resuma el sentido o la finalidad que hemos querido transmitir. Pondremos dos ejemplos:
    “Las voluntades débiles se traducen en discursos, las fuertes, en actos.”
    Gustavo le Bon (psicólogo francés, 1841-1931)
    “Debemos obrar como hombres de pensamiento, debemos pensar como hombres de acción.”
    Henri Bergson (filósofo francés, 1859-1941)
  • Resumen.- No se trata de repasar todo lo dicho, sino de forma escueta reafirmar los puntos esenciales, sin olvidar que debemos culminar en la finalidad.
  • Impulsar a la acción.- Todo lo que hemos dicho termina con la finalidad, y ésta nos conduce a hacer algo. Realicemos la proposición mediante una acción concreta sin que esta proposición llegue a las diez palabras, y digamos también el beneficio que se obtendrá en menos de seis palabras. Ejemplos:
    "Si estudia este curso, obtendrá un empleo. "
    "Fumar, mata. "
  • Pronunciar unas palabras de agradecimiento.- Siempre es un buen recurso que podemos utilizar después de exponer la finalidad y antes de buscar el aplauso.
  • Apelar a los sentimientos.- Podremos leer una poesía, o exponer un fin que intrínsecamente beneficie a todos o a cada uno de nuestros oyentes. Ejemplos:
    "De esta forma conseguiremos que nuestros hijos sean más felices."
    "Necesitamos vuestro apoyo para conseguir un mundo mejor."
Cuando vamos a un concierto, el final siempre es una canción especialmente querida por el público. Jamás se les ocurriría poner una canción inédita. El motivo es buscar un buen recuerdo y que sea duradero en el tiempo.
Si estamos viendo unos fuegos artificiales, sabemos que al final viene lo apoteósico, la traca final.
Nadie se irá hasta que no termine.
Ese es el efecto que debemos provocar en nuestros oyentes, y eso es lo que esperan de nosotros, que el final cubra sus expectativas y que lo demos todo.
Para finalizar, quiero acompañaros el final de dos discursos. El primero corresponde a Bill Clinton, que con motivo del octogésimo sexto santo sínodo de la Iglesia de Dios en Cristo, pronunció en Memphis, Tenessee, el 12 de noviembre de 1993, y cuyo título era “Que nuestra nación vuelva a ser un todo”.
“Daremos a estos niños un futuro. Les quitaremos las armas y les daremos libros. Les quitaremos la desesperación y les daremos esperanza. Reconstruiremos las familias, los barrios y las comunidades. No haremos que todo el trabajo que se ha hecho aquí beneficie sólo a unos pocos. Lo haremos juntos con la gracia de Dios.”.
El segundo final corresponde a Adolfo Suarez, al anuncio de su dimisión como Presidente del Gobierno, y que retransmitió TVE el 29 de enero de 1981.
“Deseo para España, y para todos y cada uno de ustedes y de sus familias, un futuro de paz y bienestar. Ésta ha sido la única justificación de mi gestión política y va a seguir siendo la razón fundamental de mi vida. Les doy las gracias por su sacrificio, por su colaboración y por las reiteradas pruebas de confianza que me han otorgado. Quise corresponder a ellas con entrega absoluta a mi trabajo y con dedicación, abnegación y generosidad. Les prometo que donde quiera que esté me mantendré identificado con sus aspiraciones. Que estaré siempre a su lado y que trataré, en la medida de mis fuerzas, de mantenerme en la misma línea y con el mismo espíritu de trabajo.
Muchas gracias a todos y por todo.”

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