lunes, 27 de febrero de 2012

Hablar en Público: La naturalidad.

“Nada impide tanto ser natural como el deseo de parecerlo.”
         François de la Rochefoucauld (escritor francés, 1613-1680)

 “Ser natural es la más difícil de las poses.”
         OscarWilde (dramaturgo y novelista irlandés, 1854-1900)







Acompaño el video de Pilar Manjón, que a mi modo de ver es un ejemplo de discurso desgarrador con la naturalidad y la fuerza que da la razón.

Si alguna vez ha salido natural en una foto, ha sido precisamente cuando no era consciente de que estaba siendo fotografiado, porque basta que nos digan “prepárate para la foto” para que nuestra pose sea todo menos natural.

La realidad es que comportarse conscientemente de forma natural es difícil, y aún más si se trata de hacerlo al hablar en público.

¿Cómo conseguir entonces ser natural cuando queremos hablar ante un auditorio lleno de personas que no nos conocen y por las cuales vamos a ser evaluados? Alguien se podría sentir tentado a contestar, imitando a los grandes oradores, o tal vez interpretando como los actores.  Bueno, podría ser una solución, pero no dejaría de ser un fraude.  Además, cuando intentamos imitar a otro, lo que normalmente conseguimos es una caricatura del original.

Yo le voy a dar una solución más arriesgada pero que le va a llevar al éxito.  Solo conseguirá ser natural, cuando humildemente se comporte como usted es en realidad, siendo usted mismo.  Con sus aciertos y sus errores, con sus virtudes y sus defectos.  Como decía Barry White en su famosa canción: “Just the way you are”.

Y si durante su charla tiene que representar algún papel, explíquelo y diga que en ese momento está actuando, para que no haya ninguna sombra sobre su naturalidad.

Es seguro que en nuestra vida trataremos con diferentes personas, de diferentes nacionalidades y culturas, de diferente nivel social, de diferente nivel cultural, pero si se dirigen a nosotros con sencillez y naturalidad, sin tratar de fingir otra cosa de lo que realmente son, siempre mostraremos cierta simpatía por ellas. 

Nuestro diccionario de la Real Academia de la Lengua define como “pedante” a aquella persona engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad.  Y si por el contrario nos tropezamos con un pedante, o alguien que quiera pasar por lo que no es, entonces es seguro que nos caerá mal.

Lo fundamental al hablar en público es transmitir nuestro mensaje e incluso nuestros sentimientos, y para ello deberemos contar con la aprobación de nuestro público.

Puede que incluso, técnicamente hablando, haga un mal discurso; pero sin embargo, si sabe llegar a su auditorio abriéndose a ellos es muy posible que su público no lo tenga en cuenta.  El Dr. D. Juan Antonio Vallejo-Nájera nos cuenta en su libro “Hablar en público hoy”, la anécdota del pintor Antonio López García, cuando iba a recibir el premio ABC de Oro, se puso en pie, miró a su público con cierta ansiedad y dijo algo así como: ”Señores…, soy muy tímido… Yo pinto, no sé hablar… Lo único que puedo decir es gracias…, de verdad, ¡muchas gracias!”.  Recibió una gran ovación y el público quedó conmovido y muy impresionado por su sinceridad y naturalidad.

También ocurre que en algunas ocasiones grandes oradores comienzan diciendo que lo van a hacer muy mal, y aunque en realidad sabemos que esto no va a ser así, ya han comenzado a ganarse nuestro favor.

La naturalidad debe ir acompañada de la espontaneidad.  Utilice su propio estilo, el que utiliza en una conversación privada al hablar con su familia, amigos, compañeros, etc., y luego intente dominar la situación con sus habilidades, pero aquellas que ya tiene interiorizadas y domina, y no quiera practicar en el escenario.

Una técnica para mostrar esa naturalidad es hablar de nuestras propias experiencias, y de nuestras anécdotas.  Si es pertinente alguna nota de humor, digamos alguna que haga referencia a nosotros mismos y riámonos de nosotros y no de otras personas o situaciones.  Pero hemos de tener cuidado al hablar de nosotros mismos, porque tenemos la costumbre de repetir, yo, yo, yo, y más yo.  Borremos todos los yos de nuestro discurso.

Por último, si comportarse con naturalidad es ser uno mismo, seamos nosotros mismos y al hablar a nuestro público pensemos que estamos hablando a unos amigos, y contemos las cosas como se las contaríamos a ellos.  Seamos auténticos.

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